viernes, 14 de febrero de 2014

SIN TÍTULO.

A esta hora un par de zapatos aguardan sin lengua
hacia un camino de infiesta,
regidos por el vestido vacío que descansa sobre la colcha.

Porque la inesperada visita de un lamento 
acaba de serrar sus tacones
y abducir el cuerpo de la alegría.

Hablas de muerte, a la que durmió muchos años en su lomo,
he sido su prostituta predilecta
cuando no había tregua en las cámaras de gas
de un matrimonio de hienas.

Con las carnes abiertas,
las heridas se infectaban
y hasta los gusanos famélicos,
aún respirando,
habían iniciado su andadura por mis brechas.

Estimado colega,
que tropezó mal y rápido en un sistema gráfico,
de dos pedazos en direcciones opuestas en dos puntos chocando.

No narraré el agujero de ozono
que ha generado tu ausencia en mi atmósfera.

Ni que mi último párpado,
antes de donar mi cuerpo, sea tu todo,
sólo quiero, aún saltando el tratamiento  
junto al café prohibido de la mañana.

Deciros que sois ese ,
cubierto por el vellocino,
que tus ojos se pierden en cada faro poético, 
que recicla cada reliquia en algo nuevo.

Poema a poema,
se llena el cazo
para deleite de embudos auditivos,
gran deforma, paquidermo con balas de guerras,
no te fatigues que en el cementerio nos llevan sin cuernos de ébano,
siempre hay hurtos por la ruta,
con menos que nada,

visualiza tu terráqueo andar,
que respire hondo
y se sumerja en las profundidades
de los textos,
sacando a superficie el genio.

Sabes...son malos tiempos para la lírica,
y hoy tu frase látigo
me llenó de desesperanza
como una luna en el océano de petróleo.

Vales muchacho y no oses a llamar a la corneja,
deja...,no es momento para plegar velas, te prefiero soberbio y alado,
como los unicornios.

Rodeado de gatitos seductores, y con esa risotada que retruena
por la escalera de tu casa.

Dices que no me preocupe por ti,
yo, para bien o mal, soy así Hamlet,
una Ofelia de saldos
que cree en la capacidad de los sueños.

Aunque tú no lo quieras, 
por solidaridad de estrofas y unas fotos fragmentos.

Prohibido tirar la toalla.
Prohibido dejar de soñar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario