miércoles, 26 de febrero de 2014

PAPAS FRITAS

¿Has mirado una botella de girasol
y has visto que era lo esencial
pero sumergido en él,
patatas náufragas 
al calor han creado vida?

Paladar, sueño, el colmado
de un canje de partículas con ente propio,
pero, unidas al fogón o al témpano,
son parte de la existencia única
llamado amor.

Y topar con hermanos
puestos en el orden
de aceites refinados.

Con los grados y las fechas de caducidad
por documento alternativo.

Pobre de mí,
pringosa amarilla
que se cuela por tu despensa,
siente que es una efigie en Atenas,
un mujer en la proa de un barco,
vaciada al olvido
de una sartén
y notando las ampollas
como cuecen esta amnesia
que tiene sabor a refrito.

Laminada, con demasiada sal
vas devorando las larvas
de un gesta eólica.

Ya sabía, que en el intercambio de papeles,
ser fluida
me daría resultados pésimos.

Ahora me conformo
con calibre amante
prender el envase
y verterlo por mis pechos
desnudos
con pezones que ya
no lloran.



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