jueves, 6 de febrero de 2014

MUDEZ

Las decisiones visten de luto,
son calladas
pero, igual que una pústula deben madurar
dejando con el tiempo una señal diminuta.

Desde que te eché literalmente de casa,
has demostrado que tu voluntad no es mestiza
y que los leones campan 
por la selva de tu sentencia.
Añoranza que ruge
en cada audio libro que has mamado.

Sobrepasamos los límites,
demasiadas horas de vuelo en un avión
que cada día se hacía más pequeño.

Creo,  que nunca habrá un abrazo como el tuyo,
pero igual que las plantas,
así como las mías crecen serenas
las tuyas perecieron por exceso de riego.

Y en ocasiones me ahogabas,
sin querer.

Hemos sido amantes, cuentistas, feriantes e impostores,
negando a todos nuestro amigos
que en más de una vez tu lengua rebasó los excesos de velocidad.

Nunca querré a un hombre tanto como a ti,
pero en este momento de mi vida
me pillas con tigres en una ciudad bengala
que sabe reconocer la misoginia y los celos.

Por ello, porque me amo 
estoy aguantando cada mordisco felino,
no sin decirte que la melancolía es grande 
y yo sin pato, no paro de mezclar colores
en busca de tu regreso.

La inteligencia racional,
de saber poner el traje a las cosas,
al corazón, que viste hoy de negro.

Sin repuesta. Bloqueada como las puertas de las discotecas
cuando el llanto quiere escapar y no puede, Jorge y no puede.

Decides por mí
y es lo mejor a largo plazo.

             II

Una noche te pregunté:
-Quieres ser mi novio, y contestaste.

-No Luisa, tú no estás enamorada.

Y te dije:
-Por eso...

Y me dices: 
-Por eso.

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