lunes, 3 de febrero de 2014

ANTESALA DE LO DE SIEMPRE

I

Si fuera electricista
me enamoraría como un electricista,

como soy poeta
lo hago como lo hacen los poetas.

II

Las grandes potencias
lo llaman daños colaterales,
eso de pisar la cabeza a la gente
para llegar a un destino.

III


Ante:

Me senté en el sofá
ese que en los últimos tiempos ha tenido más actividad volcánica
que el Etna.

Tomando el mando, elegí la Teletienda,

después de plantillas con alas, sartenes hipoalergénicas,
televisaron tu presencia.

Te compré a contrareembolso.

IV

Después:

Llegó sin carroza
con una bolsa de Mango que era su coraza,

con parsimonia iba clavando sus pisadas
en el suelo de terrazo,

orinó en cada esquina

el lobo.

Un traje chaqueta
de flores
 oriental como a mí me gusta
satinado como a mí me gusta
como me gusta que me compres.

Recuperó la confianza.

V

Contra:

Llegó la revolución del pasado,

él que soltó de cordero su alfombra,
sus ojos se ensañaron con el móvil de un vestido hueso.

Sabes mi puerta está abierta,
no soy aquella hacendosa sirvienta
que ni siquiera se peinaba los días de viento.

Te quiero amigo y tú lo sabes
pero mi libertad me conduce a las alcantarillas.

Ni siquiera el respeto de un aniversario
con tus celos salpicando de rojo mi ropa,

aullando bajaste por el ascensor

de las horas tarifadas de coche aparcado
que esperó a que saliera a la calle,

no lo entiendes,
me gusta el bosque 
y ya no tengo miedo
ni permito comprar el sueño de una noche de verano,

por muchas casullas encendidas encima de las velas,
pues, no soy ni seré la señora de nadie.

Devolución de Caperucita Red.








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