sábado, 4 de enero de 2014

MARZO DE ENERO.

El viento es un caballo desbocado
esta noche de sábado,
y no puedo dejar de pensar en los muertos,
los siento como me guían hasta el piso
y hasta me abren la luz de la entrada.

A veces mi vivienda es Sunset Boulevard,
se acomodan en las sillas
a hacerme compañía,
saben que estoy enferma
y me esperan con cariño.


La verdad, hoy, me dejo besar mi frente
por ellos,
no me importa,
creo que el corazón truncado delata el dolor que siento,
ellos no abrazan nunca,
solo miran y en ocasiones lanzan algún objeto contra el suelo,
se puede morir de dos modos
de amor no correspondido
o por una maldita morfina en vena 
mientras todos están preparando funerales
y esquelas.

Sí, se puede morir de amor,
lo siento,
y no temo vuestra presencia,
mi llanto os ha reclamado,
y aulláis por las calles, mi pena.  Lluïsa LLadó.


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