jueves, 9 de enero de 2014

ESPEJISMOS

La canción del Cola Cao
en sánscrito
y tú te bebías el vaso entero.

Se vertía lácteo
y moteado de partículas achocolatadas
en un cuenco,

haciendo creer
que se trataba de un universo a contraluz,

el batido servido
como si de una foto en negativo revelado,
una constelación vista con la blusa al revés,
las pecas del cielo enmarañadas de instantes,

como sabía el zafio
relamer, 
remover su cuchara de regalo nupcial,
cuando más la agitaba
más estrellitas encendidas
al techo de unos párpados
que necesitan su botica desayunística.

La canción del Cola Cao,
cuando el maremoto se trocó en ausente por defunción,
el firmamento colapsándose de silencios grillos,
un lodo de tierra
durmió en el culo de un tazón de chino,
último recuerdo de viaje a Ninguna Parte.

Me hizo creer
en un cohete volador
y en movimiento astral su boca
me hizo tocar la estratosfera.

La canción del Cola Cao
no es más que leche desnatada y polvos deshidratados.

Pero pensé incauta
que era jugo de luna
nacido de sus lágrimas,

Yo soy aquel...

4 comentarios:

  1. Me estremecí, ea, tierna que está una ummmmm. Besitos

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    1. Gracias Lola,igual que tierna que un bizcocho fuera del paquete al día siguiente...

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  2. Uff, Lluisa, me ha puesto los vellos de punta.
    Emocionante y tan grato haberte hallado... Un abrazo.

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