lunes, 13 de enero de 2014

CHOQUE EN CADENA

Te esperaba en el vagón treinta y tres
a la subida de cada peldaño
espacio entre grava y raíles

las nucas mirando
los ojos de mi boca

te veía en cada doblez
cada pupila asiento

en los cuellos desnudos 
de los feligreses de un túnel

en la imagen reclinada
absorta de un libro

en los árboles que corrían veloces
tras el tren
y las paradas inciertas

te esperaba
que te asomaras al ascensor de un transporte
con un cesto de cerezas y un músico de violín sin cuerdas,

en la vereda de la velocidad
vigilando el cabello rasurado
que altivo me miraba de cada muchacho

en la respiración del mareo

en la rapidez de la impaciencia


te esperaba 
con tu historia a cuestas
que me tendieras la mano
y me dijeras
he venido a buscarte 
y para ello he subido
a treinta y tres trenes.


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