viernes, 10 de enero de 2014

ADILSE

Un hombre que sube una montaña
y la baja
y la vuelve a subir
con carreteras anacondas y sierra de espadas
se merece que duerma conmigo.

Un hombre que ha soportado plantones,
rabietas y olvidos trances.


Con frío gélido en la cara de poro absorto,
chocolatinas y frutos secos como ofrenda de mi sacrificio,
me dijo...
Llevo veinticinco años esperando
que me digas que sí.

Estuvimos a debate inconciliable
en feudo political,
si esto fuese una guerra
seríamos enemigos,
y tú lo sabes.

nunca nos hemos puesto de acuerdo,

soy roja,
como las manzanas de caramelo,
la cera de un candelabro neoclásico,
como todos los cachivaches rojos
del día de San Valentón.

Eres azul,
como los bolígrafos en los colegios de monjas,
la corbata de los hombres-gaviotas,
como todos los uniformes azules
en un día de antidisturbios.

Pero esta noche 

hemos sido lilas

en un campo de amapolas.

2 comentarios:

  1. "Pero esta noche
    hemos sido lilas
    en un campo de amapolas",...

    Me gusta ese final tan florido...

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  2. Es un juego cromático y floral,el rojo más el azul se convierten en el color lila,que a su vez es una flor,que junto al rojo amapola dan lugar otro estandarte,Jotajota mi poesía es encríptica.

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