jueves, 12 de diciembre de 2013

QU-EROS-ENO

Cuando te prohíben hablar de un sustantivo
y la lengua te quema de él,
las brasas van haciendo carrera 
en unas medias negras
compradas en Primark
a dos unidades el delirio.

Cuando notas que la sangre
se agolpa en una rissaga menorquina
y ves dos llamas reflejadas en el hielo
y no puede, ni debes,
mencionar su linaje
y ardes como una flama en celo,
una termita pirómana
que hace que las mejillas se pinten de cereza
y los labios se llenen de hoguera
y no concedes, ni corresponde hablar de ello,
pues, no te pertenece,

por todos es, sabido que el aire con el inmemorable
arrasa forestales,
crea islotes en el Pacífico,
niños en probeta,
cocina metales y prende velas-corceles
en el interior de un sujetador burdeos.

El agua se vuelve vino,
la pupila muda hasta oscurecerse de deseo,
luna roja ante la inquisitoria orden
de no volver a pronunciar el nombre propio.

Y la respiración se corta porque la química reacción
de la dinamita de sólo su presencia lingüística
hace que hasta los pulmones infiernos sean
y el éxtasis de no poder yacer entre sus brazos
sumerja el cometa en una bañera candil
que con cálido brebaje irriga cada pliegue femenino de Venus.


Por eso si eres raudo en acertijos,

descubrirás lo prohibido.


Fuego.



3 comentarios:

  1. "prende velas-corceles
    en el interior de un sujetador burdeos." .... terrible manera de decir la química del cuerpo es inmanejable. Besos amiga!

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    1. Como dijo un sabio Marcela lo difícil no es el primer beso sinó el último.Gracias cómplices.

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  2. Preciosas letras .
    No sabría decirte qué parte de tu obra me ha gustado mas.
    Felicitaciones.

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