domingo, 8 de diciembre de 2013

CAINABEL

Ella tenía una hermana
de distintos condones umbilicales,

recuerda aún cuando no quería entrar a la cuadra,
decía que su ropa olería a caballo.

De distintos materiales
uno hecho de trapos y esparto
y el otro de manguera verde de Leroy Merlín


Una flor regada

y una hierba mala.


Tenía, sí ,creo que hasta se cambió el apellido,
el nuestro olía a equino.

Vendo.

Vendo cuadros.

Los tengo tirados en el suelo sobre una manta en la alameda,
la misma que es mi saco de dormir en la calle.


Les pusieron nombres de reinas,
eso quería su madre,
de Emperatriz 
y a ella uno más, como siempre...

No podía de ser menos.

Qué vida tan perfecta
ella tiene hojas en una galería
y el polvo sólo anida
en la barriga aspiradora.


Creo que tengo una hermana:

¿Cual será el estado embrionario,
de los hermanos que no se hablan?

Chantermanas, Cocigergas o asco...,ya por pena.

Sabes...

Nos enseñaron a competir en una carrera de ascenso,
nos enseñaron a levantarnos con clase de la caída en las curvas catalípticas
nos enseñaron a rivalizar en duetos absurdos
y si quiero a la madre naturaleza
supongo que también a una hermana ocupada
fuera de cobertura.

Guapa, yo ya no tengo saldo
piensa lo que quieras de mí,
tu última teoría
me llegó en forma de granizada.

Y a ti te lo dieron todo precocinado
y yo tuve que inventar el fuego.
 

Herencias a parte.











per


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