martes, 26 de noviembre de 2013

RESIDUOS TÓXICOS

I

No sabes nada de mí,

no sabes,
nada,

cómo puedes mirar el mundo
si no dejas
de ver el espejo
de una hoja en blanco.

    II

Quisiera una ecología
que no estuviera
en Danones dibujada,
la impertinente marea
que la culpa no fue de un accionista en bolsa
que tenía excedente de manzanas.

El inventor del fuego,
primer arma de destrucción masiva,
que reflejaba en sus pupilas
la llama incorpórea de Google.

Quisiera tantas cosas,
mi mente maquina,
pero las piedras sedientas de escaparates
caen lágrimas.

Y que manía endiosada
de creernos el glúteo del universo,
sino somos más que una molécula
con D.N.I y tarjeta Visa.

Puedes crionizarte
y ver como el arroz prefiere ser devorado
por orugas 
antes que acabe en lengua de niño.

Exterminar los árboles
como hicimos con los dinosaurios,
quizás por temer a acabar colgados de ellos.

III

Una bolsa de plástico
es un holocausto
para el mar.


IV

Quizás acabe con un guisante en el cerebro
y mi ralea se extinga.

Sólo resten voces en el eco sideral
reverberado una tos-felina.

Pero ,eso ya lo hacían en la Edad Media con los eclipses.

Ni Verne,ni Nostradamus,son los habitantes
de algún poblado en Amazonas
que oyen las máquinas destructoras
los que se joden esta mañana prenavideña.

Sabes...

No soy nadie.

Ni siquiera la línea que fornica con tu página.

Somos el amante maldito
que ansía nueva esposa
y maltrata la tierra madre.

No sé...

Revoluciónate.

Esa es mi consigna
que pronto nuevas leyes
en la selva negra
y vendrán a buscarme.

Dono mi cuerpo a la ciencia naturaleza
si para ellos libres sin nombre.


No hay comentarios:

Publicar un comentario