miércoles, 16 de octubre de 2013

LA ALUMNA

Recuerdo,
sus manos huesudas,
rompía
las cáscaras de almendra,
sobre la tapa de una alcantarilla.

Llevaba,
un polo azul de marca
y sus nudillos con fuerza 
amarraban una piedra plomo.

Recuerdo con claridad,
a mi padre,
fue lo único, pero de gran valor, que me enseñó.

El tesón,la vehemencia y la dureza callicida
para romper las fronteras,
superar retos con ahínco,
asiendo con elegancia
para no caerme
de la baranda
de esta terraza de rascacielos.

Mi padre
y su ausencia
fue mi primera escuela.

LA ALUMNA.

                                   Lluïsa Lladó.







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