miércoles, 25 de septiembre de 2013

WISCONSIN PARADISE

Si hubiésemos nacido en Wisconsin
sería diferente todo.

Tú tendrías un huerto
de hierbas provenzales,
me recibirías
con un gorro de fieltro
y entre guiños
te llamaría
Pinocho.

Yo perdiz del trabajo
con un catálogo 
de fragancias
alargaría
mis brazos
para que tu olfato,
la fórmula
de mi pH

y tu lengua 
acabaran
descubriendo
jazmín
con ciruela.

Si hubiésemos nacido en Wisconsin...

Pero la fortuna
quiso 
que fuese
tras la montaña,
la ballena
y el rascacielos.

Tú llegas del matadero
apestando a carroña
con las uñas henchidas,

abro el cajón de la ropa,
desnudo el alma
con las costuras vueltas,
y cerrada la puerta
del ropero.

Mientras se anega con tu cuerpo
el plato ducha sonata
de sangre de cordero.

Prendo una postal
y murmullo
si hubiésemos nacido en Wisconsin
sería diferente todo,
todo...


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