domingo, 29 de septiembre de 2013

VARIEDADES GIORGIO DE TRENTO

Cuando abro
el cajón de sastre
y aparece
un sacacorchos
mi templanza
anhela
unicornio.

Entonces
el visillo
se recoge
modesto
pegaso
con una cinta.

Igual
que un mechón
detrás
de la oreja.

En ocasiones
no basta
con vaciar de cosas
sino llenar
de ellas
el cielo
se ven
más bonito.

Ser
la cuchara
que
se anega
en el torbellino
de la taza.

A veces
el dolor
junta tabiques
como el tiempo
adorna
el lóbulo
derecho.

Y lo dibuja
como una fábula
metida
en una carpeta.

Así es
con palillos
y cola
metido
en una botella
en forma
de barco.

Viajamos
a desencuentros
a amar lo inalcanzable
besar la mejilla
y que su olor
penetre
en un archivo.

Yo quisiera
que me amara,
él me ama
pero su mente
no le deja.

Y una lágrima
siempre resbala
cómplice
de la mascarada.

Él,me ama
pero su hiperactividad
lo encarcela.

Se para
y gira
hacia
su teoría
absurda
de que todo
se acaba.

Por eso
me consuelo
cuando
baja a la tierra
en forma de amigo
y me cuida.









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