jueves, 5 de septiembre de 2013

FLOR DE LOTO

Las geishas
no sentimos
solo amamos.

Extendemos
los brazos
con ataduras
sierpes.

Y viajamos
extravíadas
tras los barcos
como las medusas.

  II

Cuando
zarpe
cubre
mi rostro con mi kimono seda
antes
que las moscas
coman mis ojos
y mi boca
guinda
sea hueso.

 III

Tokio.

1950.

Tras el panel
la invitación
a tu guarida.

Las katanas
eran péndulos
y un cerezo
tras tu ropa
de contienda
vestía la desnudez
de una pared mórbida,

Trémula
me entregué
a tu cuerpo
tatuado
bajo
la epidermis.

Como la gota kamikaze
en un cristal
a 180 kilómetros por hora.

Y musité
al oído
no tengo miedo:

La soledad
es un té


que muere
hasta en su última
gota.

   IV
 
Cuando
mis hombros
dieron paso
a la sed
únicamente pude besar
tu frente militar
y acoger...

A un niño
de cinco años
buscando a su padre.

Estigmatizados
entonamos
el canto-cisne
de los que vamos a morir.

   V

Sakura.
Sakura.
Sakura.

Repetía tu silencio.

Despeinada
anduve
sobre el tejado
de tus sombras.

Y escribí
aún con el olor
de tu incienso
en mis manos
la dirección
equivocada.



Derramado el vaso.
Ahuyentada la bruma.
Guerreros con las armas
en la puerta
es peligro
seguro
y ventaja para el enemigo.

Requiescant in Pace.







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