sábado, 28 de septiembre de 2013

EL DRAGÓN QUE EMANABA AGUA

Qué difícil
es encontrar
un enchufe
para cargar
el móvil,

qué ardua tarea

encontrar un reloj de arena

o las pilas para el mando.

Qué dificultosa
una hora
que sea como la de antes,
las tres y cuarto,
y no las 15:15.

Qué difícil
es encontrar
el amor.

   II

Nos conocimos
como higos en junio,
éramos verdes,
en la faz
del brillo de Orión.

En mi mente: Tindouf,
camino de nuestro destino
un centro comercial
estrellado
y de pendientes
las joyas de dos escorpiones.

Abrazados...

Tú solo veías

un deportivo
de alta gama.


   III

Qué 
difícil.

   IV

Cuando te vi
por primera vez
tuve miedo
eras un árbol gigante,
un Icob,
a punto de desmoronarse
por la tala de la vida.
Fatigada
huí,
pero acabé
aturdida
en la boca
de tu bosque.

   V

Abría la ventana
y el olor
a tomillo
contaminaba
al romero

De dónde procede
su aroma
por qué destiñe
mis plantas
con su melancolía.

  VI

Era imposible
mi cuerpo
un folio

 y tú lo rompías
a tu libre
albedrío.

Siempre ríes...

Es el sonido de la copa
de tu frondosa
oscuridad.

    VII

Piernas,
Brazos
eran ya un solo nogal.

    
Cortezas
y el olor de mis falanges
emanaban
tisanas.


VIII

A la luz
la amnesia se viste de señora
que limpia los cristales.

El ruido de la calle
se esconde
tras una sonrisa nocturna,
será Chopin...
De repente nos cruzamos
y hablamos del tiempo,
de la cotización en bolsa del grupo Inditex,
de plásticos y adhesivos.

Los cuerpos 
celestes
se separan
en depósitos de cadáveres
ya no se acuerdan
ni como se llaman.

 XIX

Un árbol
y una seta.

Qué difícil
es encontrarte
Amor.





2 comentarios:

  1. Pasa el tiempo, o tal vez somos nosotros que no sabemos lo fuerte que realmente somos. En un instante se acabó, no queda ni una frase que importe.

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