domingo, 25 de agosto de 2013

LA BANDEJA Y LA TIJERA.

Rallado
dejaste un pan
de corazones y queso
sin ratón con gato.

Con su lluvia
gratina
hasta que el crujir
se vuelve 
la costra
que separa
el agua
del cielo.

II

Allí
de nuestro amor
solo dos hijas:
Aloe y Vera
sobreviviendo
encima
del tapiz higiénico
de la lavadora.

Me las distes
llenas de tierra
con caracolillos
que medraban
su hermosura.
No era más que basura,
escombro de contenedor
y yo 
en mi abismo
les regalé la vida
que me falta.

Inválidas
no hablan
solo sienten
el traqueteo
de un centrifugado
que le sugiere
un hacer el amor.

Les cambié la maceta,
la que regabas
en exceso.

III

No sabes
las mujeres cactus
vivimos con poco cariño,
la gota de saliva de un beso
es la lluvia torrente
y un mimo
ni más 
ni menos.

Difíciles de florecer.

Difíciles de acariciar.

Clavamos espinas,
no somos bellas
pero sacíamos
la locura
y habitamos
en el infierno.

IV

Difícil nomenclatura,
fórmula
de átomos.

Yo,
aquel cuadro robado
de un museo de Viena.

La oreja
putrefacta
cortada
por amor.

Parmesano
dormido en la boloñesa;
mis sabilas
tetrapléjicas
haciendo cola
a mis recuerdos
y tu voz
extinguida
que me llama.

V

La cena de un viernes
es tu corona
en la bandeja.

La del sábado,
un suelo
lleno de cabellos
cortados
sin fuerza
que caminan
cotra corriente.

La soledad
con mis descendientes.

Deja morir
a Salomé
a Mesalina
a Dalila
en paz.












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