jueves, 4 de julio de 2013

HENNA REQUIEM

Maldita tarde
de canícula.

Los minaretes
entonaban los rezos
y un cuerpo
era envuelto
en una sábana.

Mientras aguardaba
en una plazoleta de Bosnia,
vestida de azul,
la tierra caía
a terrones
y el sofoco
era asfixiante.

Solo hombres
como mandaba la tradición.

   II


entonces
emprendiste
la cruzada del olvido
a base de anfetaminas.

Yo...

¿Qué quieres que  diga?

La botella de ginebra.


    III

Llegaste con el cortejo
fúnebre
con unas galletas
de jengibre
y tus ojos
delante
de mis lentes
reflejaban
la figura
de un niño
con su padre
con flores
de sauce.

  
IV

Hacia el hotel
perdí mi pañuelo
y tu rostro,
sin embargo,
se perfiló
en una cara desconocida,
nunca más volviste
a recordar mi nombre.

Dijiste únicamente:

-Me estoy enamorando de ti,
eres aditiva.

Y echamos
el brebaje
en el cajetín
para limpiarnos
la consciencia.

Adios padres queridos
en el cielo
los bares
tienen
abiertos
hasta la madrugada.

Imagen tomada de internet.

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