miércoles, 26 de junio de 2013

LA SUERTE PEINADA




en mitad del portal
indeciso
desconoces
la tijera
que pulirá
los cabellos endebles

porque
cambiar
de cuerpo
es como
visitar
una nueva peluquería

hueles expectativo
el champú
y escuchas
la conversación
de una señora
con gafas
revista
en mano.

En el umbral
pálido
sin entrar

la decisión fue tomada
y la máquina
rasuró
tu olvido
en patillas
cortas
que no pueden
correr
ni perdón.

Sabes que  peina
mis cabellos,
plancha
mis abruptos
y suaviza
la asperezas.

Solo sé
que sus besos son manantiales
y las golondrinas
la sombra
de sus dedos
sobre mi tierra.

Solo sé
que he puesto mi pescuezo
en su manos
y si la cuchilla
que blande sobre la yugular
de mi cuello
dormido en su pecho
es mortal
o benigna

lo decidira
la luz del alba
y el último baile.



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