lunes, 4 de febrero de 2013

LILITH Y SARA VERSUS AMELIA Y MÓNICA.


Sus ojos se enturbian
cuando llueve
en el interior de un autolavado.

Lilith y Sara.

El mar
en la lente
ahumada.


Pues son Dulcineas
del Quijote
y caracolas,
sus remolinos.

Ellas son buena gente
como dirían en un pequeño bar de Córdoba.

Espuma de cerveza,
el vaho del ron quemado
y frenesí.

Lilith:

Arroja a ese azul las cenizas de ese hombre,
vestido con traje de pata de gallo

Aligera tu equipaje Sara
y derrama la tinta
que llevas escrita en tu nombre.

Nunca pude imaginar
la belleza de unas risas,
la ruta
aventurera
y sobre todo
la Poesía
hecha mujer.

Una es "Al"
Y la otra "Ma".

Sabias en sus recetas de cocina
glasean
mis penas.

Y ellas mitad
y enteras.

Son amigas
de endecasílabos
y kilómetros.

Peras al vino,
manzanas horneadas.

Siempre dulces
aunque no  merezca,
pues,
un pastel
emborrachado,
mi karma.

Gracias.

1 comentario:

  1. Echaba de menos tu verso claro y tu palabra encadenada a la más delicada y pueril de las esencias.

    ResponderEliminar