martes, 29 de enero de 2013

FRUTAS DEL BOSQUE






Prostíbulo de carretera.

El corpiño la ahoga en un suspiro:
cuerpo sin alma,
moradas las muñecas
reposan en la vitrina.

Y el humo del incensario
juega por la fosas;
trasportándola
a los brazos de una madre.

Un tubo por falda.


Los párpados sellados por la silicona
rememoran
la melodía del viejo gramófono
en la mansión encantada.

Stilettos rojos:
tacón de acero,
arañan el parquet.

Cuero negro
y el látigo
igual que la enredadera de antaño
se abraza a la silueta

Arrodillaté ante mí
bebe el veneno
que te coloca
para complacer
al cliente.

Dominatrix de una sociedad de consumo.

El ventilador no para de voltear.

Atmósfera lúgubre,
carmín mal cosido
y costuras cedidas.

Recuerda...

Ella también fue niña...

Hasta que la sombra
la robó hacinada
al olvido.

Prostíbulo de carretera.

2 comentarios:

  1. Una durísima realidad. Me gusta como caminas en el alambre con tus versos.

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  2. Gracias Anna.Sí, nunca nadie sin conocerme personalmente vió mi aficción fonambulista.

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