viernes, 30 de noviembre de 2012

LA MEMORIA DE VICENTE CLAUSELL MORALES (Segunda parte).

Miro mis manos.
Padre.
Y os veo en cada arruga
que recorre dunas en mis nudillos.

Cierro el puño
atrapando la misma grava
que sintió el beso de nuestras huellas.

De niño...

Me enseñaste un oficio (Cachamó):
a ver de espaldas,
a contar los panes sin peces
y crear sabores con laurel y limón
sobre el asado.

De niño...
Admirando tu entrega
hasta que el tabaco
cavó una caverna
en tus pulmones.
Y el Bar Clausell
quedó sepultado
en la calle Alcora.

Cuantas veces he movido sus sillas,
ahora que mi barba cana...
Esas que aguantaban nuestras vigas
y que ahora silenciosas
son los puentes viajeros
de un recuerdo 
a la realidad.

De que estoy de pié,
solo,
entre el vocerío inexistente.

Padre me enseñastes:
a amar la siembra
y a recoger los frutos
en cada sombra
de un árbol.

Padre,amigo y mago 
que pintaba algodones
y los transformaba en palomas
con fondo rojo
y puntas verdes.

Que tuvo un águila por hijo...

Ahora la luna
ha cambiado varias veces de casa
y el sol se baña en el aljibe.

Me siento...
Un niño perdido
entre los naranjos
pero tú
no regresas
a buscarme... 

4 comentarios:

  1. Luisa mencanta. Gracias x esos poemas hacia mi padre

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    1. María Luisa Piña Lladó2 de diciembre de 2012, 12:39

      Uffffff Me alegra mucho que te haya gustado Patricia,los hago con corazón...

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