domingo, 11 de noviembre de 2012

COSECHA VALENCIANA

Llueve,
se escapa del tubo de escape la tos.
Llueve
y se secan las nubes
como trapos después de limpiar el baño.

Llueve
y  te vas
con el caudal naciente en el triángulo del bordillo
y el camino.

Llueve
y los cristales se convierten en dálmatas,
ladrando sus miedos.

Llueve
sobre el camión que trasporta
las naranjas más hermosas
y te quedas siempre con las más amargas
y silenciosas.

Llueven lágrimas calabazas
comprimiéndose unas con otras.

Avalancha mortuoria
que fueron concebidas por tu cuerpo,
y ahora esperan el corredor de la muerte,
de un bar de copas con ginebra,
el exprimidor de una obesa melodía,
aplastadas por las manos
por mis falanges
tendones
y huesos.

En un recipiente sarcofágico.

Llueve
llueve
y no para de llover.

Ve
como llueve
y limpia la calle
con amoniacal del sembrado.

Yo me quedo aquí
y  te regalas
en el cargamento
de todo un año
para el deleite de las gargantas.

Llueve.
Pero mi paladar esta seco
porque la fruta se ha podrido en el refrigerador.

Llueve.
Nosotros llovemos.
y ellas lloverán en forma de zumo o postre con vino.

Tus hijas
se fueron
sin sed
al matadero.

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